De qué sirve obtener siempre lo que quiero, sí no puedo mantenerlo?
Cansa, duele, aburre y lastima no poder aferrarme los momentos a los huesos, sólo quedarme con el sinsabor de un recuerdo y a veces (en mis momentos más mundanos y de mayor estupidez) ni siquiera con eso.
Sí, la mayoría de las veces suceden las situaciones como mi cabeza las pinta y como mi mente se las imagina a excepción de los finales y los siguentes, a excepción de que se van con la misma efimeridad con la que vinieron y dejan un vacío que nunca se contó entre el sueño.
Y recuerdo y se me enlagunan los ojos e intento nadar, tocar el fondo de esas lagunas cercadas para recuperar los minutos con sus caricias y sus palabras, únicas y perdidas.
El recuerdo se va contigo, la memoria se pierde en tus latidos y en tu camino, en tus pasos dejas la añoranza de un corazón nostálgico al cual la demencia ha maldecido con una lucidez increíble para querer pegarse a un pasado irrepetible que no volverá.
Entonces... Quiero que pasen las cosas para que me hagan daño? Mis premoniciones se escriben como tragedias en el presente, dejan tristezas a futuro y melancolías de ayeres pasados.
Si está mal escrita la historia, es por que está dañado su principio, por que se escribe sin rumbo y sin camino...
...por que no tiene sentido
En verdad, nada pasa como yo quiero, estoy sujeta a nunca saber(lo)(que quiero) y a cambiar mis deseos con frecuencia, buscando la luz en la oscuridad en la que se suman mis recuerdos.
No quiero recordarte más como ese recuerdo, quiero aprenderte como un nuevo presente que se cuele como nuevo recuerdo y deje descansar esta nostalgia y estos anhelos.
(aunque, Sí te quiero, a tí y tus labios de mi recuerdo)