Los miércoles son mi día, por tanto, tú te apareces en ellos,
te invoco.
Sé que no va a funcionar, por que en mucho tiempo no lo ha hecho, pero en verdad, no me importa, no quiero que funcione, sólo quiero que sepas.
Por mucho tiempo has encontrado la forma más sutil
de ignorar las palabras que mi corazón te viene a hablar.
Pero ya no me interesa, ya no pido respeto ni oído.
La incertidumbre es hermosa, a mí me encanta vivir con ella, pero ella y yo sabemos el tipo de relacion que llevamos, la forma de mantener la incertidumbre de una certidumbre y tu certidumbre nunca llegó.
No entendí, nunca entendí, por un tiempo quize hacerlo pero ese tiempo ya pasó, como creo que tu me pasaste, no se si TE ME pasaste o me dejaste pasar, no se quien se pasó o si simplemente nos pisamos sin saber que era nuestra muestra infantil de cariño.
Tal vez te deje de invocar los miércoles, o lo siga haciendo por un rato, como un venenoso placer que se me irá con el masoquismo. Tal vez tu si me oíste pero no quisiste venir, tal vez tenías miedo, tal vez se te trabó la mandíbula cuando intentaste masticar, tal vez sólo te gustan las papillas y las compotas pero a mí no me gusta picar la comida, yo pensé que ibas a ser capaz de picarla por ti mismo, tal vez yo me aluciné todo y me aludí lo imposible, tal vez sé que soy muy boba pero ante todo soy soñadora y fue bonito elevarme con tus alas; lo más bonito fue que no me las arrancaste, yo me las quité solita, como toda una niña grande.
Mentí, esto más que para tí, es para mí.
Te quiero, pero detesto a tu amor que se tiene que mendigar; además,
aprendí a quererme más a mi.